Tres alumnos, Adriana Magli, Francesco Lasagna y Andrea Barletta, hablan del funcionamiento del Programa del Diploma (PD), la puerta de acceso a las mejores universidades del mundo. Tal y como explica Siva Kumari, directora general del IB: “Sus puntos fuertes son un enfoque centrado en el alumno, una mentalidad internacional y una evaluación rigurosa”. Este artículo se publicó en italiano en el diario Corriere della Sera tras la visita de Siva Kumari al British School of Milan (BSM) el pasado mes de junio.
Un programa riguroso
Se trata de un título académico que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos, Marina Catena, directora del programa mundial de alimentos de la ONU, y Dustin Moskovitz, cofundador de Facebook, tienen en común. Junto a ellos, un millón de alumnos de todo el mundo han estudiado en uno de los 4.700 colegios públicos y privados que ofrecen el PD, un programa internacional equivalente al segundo ciclo de secundaria. Las fechas son las mismas: mientras que unos alumnos se preparan para los exámenes finales de los programas de secundaria nacionales, otros lo hacen para los exámenes del PD. Estos exámenes, disponibles en 150 países, gozan de reconocimiento internacional y permiten a los alumnos acceder a las mejores universidades. El programa es diferente y cubre los dos últimos años de secundaria. Ofrece alrededor de 40 asignaturas en dos niveles (Nivel Medio y Nivel Superior), de las cuales los alumnos eligen seis. Las seis asignaturas deben seleccionarse de seis áreas disciplinarias diferentes en las que se combinan las ciencias y las humanidades. El currículo se complementa con tres componentes troncales: Teoría del Conocimiento, un ensayo de 4.000 palabras (la Monografía) sobre un tema elegido por el alumno y una actividad creativa, como trabajo de voluntariado o servicio comunitario. El programa es riguroso, explora temas globales, tiene el objetivo de desarrollar el pensamiento crítico, mantiene despierta la curiosidad de los alumnos y los hace participar continuamente en el proceso de aprendizaje. Combina asignaturas tradicionales con habilidades valoradas positivamente por universidades y empresas. Los exámenes finales, evaluados por examinadores externos, se llevan a cabo al final del último año, generalmente en mayo. La evaluación de los trabajos de clase corre a cargo de personal docente experto de todo el mundo, se basa en esquemas de calificación comunes y se somete a un proceso de moderación. Si los alumnos no quedan satisfechos con la corrección o evaluación de su trabajo, pueden solicitar una revisión de estas. El diploma se otorga a los alumnos que obtienen una puntuación mínima de 24 (de un total de 45).
Adriana Magli
Adriana Magli, una alumna de 17 años del BSM, responde al teléfono desde el aeropuerto de Milán, donde va a tomar un vuelo a España para pasar las vacaciones con sus amigos. Las vacaciones posteriores a la graduación tienen una larga tradición para quienes optan por trayectorias educativas alternativas. Para Adriana, también son una forma de hacer más llevadera la espera de los resultados de los exámenes que realizó en mayo. “Regreso a casa el viernes 6 de julio, el día de la publicación de los resultados”, señala. “Quiero abrir ese sobre con mi familia”. Su educación fue íntegramente en inglés. Se matriculó en el BSM en el primer ciclo de secundaria. Ya ha sido admitida en la Universidad de Leeds (Reino Unido), donde estudiará bellas artes a partir de septiembre. “Solicité el ingreso en cinco universidades diferentes a través del sistema británico centralizado UCAS”, relata. “Los alumnos que eligen carreras artísticas normalmente deben completar un curso de preparación de un año, pero mi currículo y mi entrevista convencieron al coordinador administrativo de admisiones de que en mi caso no era necesario”. El arte tuvo un lugar preponderante en su educación, y contó con el apoyo de los docentes de un departamento que, según dice, “es muy importante” en su colegio de la via Pisani Dossi. En su último año, escribió una monografía sobre Arnaldo Pomodoro y su relación con Milán. Como sus amigos estudiaban el segundo ciclo de secundaria en colegios italianos, tuvo la oportunidad de comparar los programas y las expectativas de los profesores. “Lo que vi fue que este curso ofrece una mejor preparación para el estudio individual e independiente que el sistema italiano. Implica más a los alumnos y nos invita continuamente a tomar decisiones, desde la selección de las asignaturas que vamos a estudiar hasta los temas de investigación, pasando por las perspectivas universitarias, que ya debemos tener claras a los 16 años”. ¿El desafío? “Hacerlo todo, que no es poco, nosotros mismos. Pero aprendemos a organizar nuestro tiempo y a planificar”.
Andrea Barletta
Andrea Barletta se trasladó del colegio público de primer ciclo de secundaria Bellinzago Lombardo al BSM hace solo cuatro años. “Al principio fue difícil; la lengua, un sistema completamente diferente y la relación entre los profesores y los alumnos. Cada profesor tiene unos objetivos muy exigentes y promueve el trabajo en grupo”. La dinámica con los compañeros de clase también es diferente: “Nos motivan a fin de demostrar de lo que somos capaces para mejorar las cosas, siempre de manera positiva”, afirma. Después del primer año, todo fue más fácil. Se sentía parte de la comunidad que el colegio crea en torno a sus actividades educativas. Durante los exámenes, Andrea comparó sus experiencias con las de sus antiguos compañeros de clase, que realizaron los exámenes del título de secundaria italiano. “Me pareció que nuestra evaluación era más exigente”, señala, “porque todas las asignaturas se examinan por separado. El proceso de exámenes completo puede durar dos o tres semanas. Sin embargo, durante los dos años del programa adquirimos mucha práctica. Se realizan muchos simulacros de examen que nos dan una idea bastante clara de lo que nos podemos encontrar. Los nervios siguen ahí, pero al menos sabemos lo que tenemos que hacer y cómo organizar el tiempo”. Los resultados se publicarán en unos días: “Soy optimista”, declara Andrea. “Voy a estudiar economía en inglés en la Universidad Bocconi. Después, espero encontrar un trabajo en el que pueda viajar y conocer gente de todo el mundo”.
Francesco Lasagna
Francesco Lasagna estudió Historia, Física y Economía en el Nivel Superior y Español, Matemáticas e Inglés: Lengua y Literatura en el Nivel Medio. Para su monografía, eligió el tema de la relación entre la política y la arquitectura tras la unificación de Italia. Para su proyecto de servicio comunitario, utilizó sus experiencias como escultista en el grupo Milano 45, al que pertenece desde que se trasladó de Londres a Italia con su familia en 2004. Ese fue el año en el que empezó a estudiar en el BSM. En función de sus resultados en los exámenes, continuará con sus estudios en Warwick (Reino Unido), de donde ha recibido una oferta condicional para estudiar historia política (tiene que obtener una puntuación de 38 sobre 45 y un 6 sobre 7 en Historia) o en Bocconi, Milán, donde cursará un grado en economía y finanzas en inglés. ¿Cuáles son los pros y los contras del programa del IB en comparación con el título de secundaria italiano? “Los alumnos tienen que saber lo que quieren estudiar en la universidad a los 16 años, que es cuando eligen las asignaturas. Si no estudian Física, por ejemplo, no pueden cursar una ingeniería en Reino Unido, y si no estudian Biología, no pueden cursar medicina. Sin embargo, salimos muy bien preparados y los profesores ofrecen muy buena orientación”.
50 años en 150 países
Detrás del programa hay una organización no gubernamental fundada en 1968 en Ginebra (Suiza) con el propósito de responder a una necesidad práctica: un programa educativo adecuado para los hijos de los muchos empleados de organismos internacionales que cambian de país cada pocos años. Además del PD, que es el programa más común y conocido, el IB ha desarrollado el Programa de la Escuela Primaria (PEP), ampliamente inspirado en la filosofía de Maria Montessori y el enfoque Reggio Emilia, el Programa de los Años Intermedios (PAI) y el Programa de Orientación Profesional (POP), un currículo orientado a la formación profesional.
Para celebrar su 50.o aniversario este año, la organización “ha planeado una serie de iniciativas en todo el mundo y una gran fiesta en Ginebra para el próximo mes de octubre”, según ha contado la directora general del IB, Siva Kumari, al diario Corriere della Sera. Kumari ha viajado a Milán para visitar uno de los Colegios del Mundo del IB, el BSM, que también celebra su medio siglo de existencia. “A lo largo de los años, el modelo educativo del IB se ha mantenido fiel a su vocación internacional y ha ampliado su número de seguidores por su enfoque centrado en el alumno, su potencial para forjar una mentalidad internacional y el rigor de su sistema de evaluación”, declaró. “Uno de sus puntos fuertes es la capacitación continua de los docentes y el personal de dirección de los colegios, a través de talleres organizados por todo el mundo. Es un sistema que requiere una nueva función pedagógica, más centrada en facilitar el aprendizaje que en la instrucción académica. La tarea de los profesores es proporcionar una base de conocimientos sólida y estimular la participación activa de los alumnos”. “La educación del IB está menos basada en la retención de datos que el sistema italiano y ofrece a los alumnos una formación más completa que los A-levels tradicionales del modelo británico”, señala Kumari. Aunque tiene la fama de ser muy exigente, “los alumnos que estudian posteriormente en la universidad se muestran muy satisfechos. Están mejor preparados para los estudios superiores, saben redactar ensayos y presentaciones e investigar de forma independiente, y tienen una mejor comprensión de sus puntos fuertes y débiles”.
35 colegios en Italia
En Italia, el PD existe desde 1975 y actualmente se ofrece en 35 colegios, la mayoría de ellos privados (los encontrará en el sitio web de la Asociación de Colegios del Mundo del IB de Italia). Está claro que no es un estándar abierto a todo el mundo, pero Kumari niega que se trate de un programa para las élites: “Si es un programa de élite, es únicamente por su rigor”, señala. Fuera de Italia, el acceso es más amplio. En Reino Unido, por ejemplo, de los 143 colegios que ofrecen el PD, 62 son públicos y 81 privados. El programa se ofrece en muchos colegios públicos de Estados Unidos, que es la nación con más graduados del PD (85.000 el año pasado), seguida de Canadá (11.000). En tercer lugar está Reino Unido en 2017 (4.800), en cuarto lugar Países Bajos (4.600) y luego China (3.700), India (3.650) y México (3.400). En el caso de los graduados del PD italianos que continúan con sus estudios en Italia, las universidades más populares son la Bocconi de Milán, la Cattolica Università, la Universidad John Cabot de Roma, el Politecnico di Milano y la Università degli Studi di Milano.
Este artículo es una versión traducida del original publicado en italiano en el diario Corriere della Sera. Lea el artículo completo en italiano aquí.
