Por Karen Correia, Greenleaves Montessori International School, Madrid (España)
¿Por qué combinar dos enfoques?
Llevo años trabajando en el Programa de la Escuela Primaria (PEP) y valoro el modo en que fomenta la indagación, el pensamiento crítico y la acción con propósito. Sin embargo, en aulas multilingües donde los alumnos/as se incorporan en distintos momentos o con niveles diferentes, observé una carencia. Parte del alumnado necesita apoyo adicional, sin ser separado del grupo ni ubicado en otros itinerarios.
El método Montessori permitió abordar esta necesidad. Sus materiales prácticos y cuidadosamente secuenciados, junto con la mentoría para alumnos/as de distintas edades, ayudan a avanzar paso a paso de lo concreto a lo abstracto. Al mismo tiempo, no quería perder lo que hace bueno al PEP: ayudar a niños y niñas a reconocer que forman parte de una ciudadanía global y son capaces de actuar ahora, no en un futuro lejano. El modelo híbrido combina las actividades sensoriales de Montessori con la comprensión conceptual y las prácticas reflexivas del PEP.

Cuando el modelo híbrido marcó la diferencia
En una unidad para 3.er y 4.º año (de 8 a 10 años) sobre la Era de los Descubrimientos, conectamos las matemáticas con la historia y nos preguntamos cómo representar el viaje de un explorador en partes iguales. Presentamos las fracciones con materiales Montessori y luego las aplicamos a viajes reales. Durante el ciclo de trabajo ininterrumpido, cada alumno/a eligió su propio camino —sensorial, pictórico o simbólico—, pero en conjunto avanzaron hacia el mismo objetivo. No se separó a nadie del grupo; fueron las herramientas las que diferenciaron el camino, no las expectativas. Eso es equidad en acción.
Valores compartidos, fortalezas distintas
Tanto el PEP como el método Montessori sitúan al alumnado en el centro y valoran la reflexión, la acción y la motivación intrínseca. La diferencia radica en cómo se concretan estos valores en la práctica diaria. El PEP ofrece flexibilidad y un lenguaje común, ideas centrales, líneas de indagación y criterios de logro, mientras que Montessori se basa en un entorno intencional y rutinas que impulsan el aprendizaje. El entorno del aula es la base del aprendizaje y evoluciona con cada unidad. En la pedagogía Montessori, esto incluye estanterías con materiales de la unidad y un área de indagación con recursos que favorecen la exploración. Los materiales y recursos se incorporan a medida que surgen los intereses y necesidades del alumnado, con aportes de docentes, alumnos/as y familias. El ciclo de indagación se muestra y se actualiza con pruebas del aprendizaje. Montessori proporciona el hardware y el PEP añade el software; en conjunto, ambos favorecen un desarrollo holístico.


Una agencia visible y tangible
En la pedagogía Montessori, la agencia se experimenta mediante la elección, el ritmo y la independencia durante un ciclo de trabajo prolongado. En el PEP, se comparte mediante objetivos construidos conjuntamente y acciones auténticas. En el modelo híbrido, el alumnado establece objetivos semanales y trabaja en ellos a través de distintas vías. La agencia se convierte en algo visible, tangible y útil.
Superar los desafíos
Combinar ambos marcos requiere planificación y colaboración. La elección del personal es clave: se recomienda que haya una colaboración prioritaria y no negociable entre un/a guía de Montessori y una persona especialista en el PEP. La planificación comienza con un mapa anual sencillo que vincula las presentaciones Montessori con las unidades del PEP, y luego se detalla por semana. La evaluación combina ambos sistemas: los resultados del aprendizaje del PEP aportan claridad, y las listas de verificación Montessori permiten seguir la progresión de lo concreto a los conceptos abstractos. La mayoría de las pruebas se recopilan durante el ciclo de trabajo, haciendo visible el aprendizaje sin interrumpirlo.
Un día en un aula híbrida
La jornada comienza con una reunión breve donde se abordan novedades de la comunidad y objetivos semanales. A esto le sigue un ciclo de trabajo prolongado, en el cual cada alumno/a elige su camino: trabajo independiente, con apoyo de compañeros/as o guiado por un maestro/a. Luego llega el momento de tomar un refrigerio y verificar rápidamente el progreso, jugar al aire libre y participar en clases especializadas. Las tardes suelen destinarse a actividades artísticas o proyectos más profundos. Se realizan dos encuentros clave —uno a la mañana y otro al mediodía— que mantienen la coherencia de la jornada.

¿Qué implica esto para el alumnado?
La independencia se desarrolla con mayor rapidez. El alumnado experimenta la agencia a diario porque el entorno está diseñado para ello. También mejora la profundidad conceptual. Partir de lo concreto y avanzar hacia lo pictórico y lo simbólico fortalece la comprensión y acelera la ampliación. Los alumnos/as multilingües participan en etapas más tempranas, ya que pueden demostrar sus procesos de pensamiento antes de que sus destrezas lingüísticas alcancen el mismo nivel. El resultado es que las pruebas son más claras, hay un mayor sentido de pertenencia y ya no se separa a alumnos/as del grupo con tanta frecuencia como antes.
Pasos para combinar la pedagogía Montessori con el PEP
Empiece por el tiempo y el espacio: diseñe un ciclo de trabajo diario y organice las estanterías en torno a los conceptos de la unidad. Haga hincapié en la colaboración del personal, la tutoría en equipo y la dedicación de tiempo a la planificación. Trace el mapa anual y ajústelo cada semana. Integre la evaluación desde el primer día mediante observaciones y criterios claros. Comprométase con las familias: comparta los objetivos, invítelas a visitar el aula y ofrezca educación para padres y madres. Si pone en práctica estos principios de manera adecuada, obtendrá lo mejor de ambos enfoques: rigor con humanidad.


Ideas clave
- Equidad sin separar a alumnos/as: mismas expectativas, diversos itinerarios
- Agencia visible y tangible: independencia con criterios y objetivos compartidos
- Planificación del entramado, protección del ciclo: mapa anual, tareas semanales, hitos diarios
- Enseñanza y evaluación conjuntas: combinación de especialidades y alineación de rutinas
- De lo concreto a lo pictórico y lo simbólico: reglas claras de decisión, estanterías organizadas por conceptos
