Formar agentes de cambio para la acción climática

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Por Evi Singleton, directora del Zhuhai International School, Cantón (China) 

Empezar con una pregunta

A veces, las mejores ideas surgen de un momento de reflexión.

En octubre de 2025, nuestro equipo directivo asistió a una conferencia sobre sostenibilidad en la educación, donde tuvo la oportunidad de conocer el Climate Change Challenge, una iniciativa dirigida a estudiantes de educación secundaria y liderada por Paul Lin, copresidente de dicho programa en la Saïd Business School de la Universidad de Oxford. Reconocimos de inmediato el valor de esta iniciativa y comprendimos que el alumnado de mayor edad podría beneficiarse de ella. 

Sin embargo, también nos llevó a detenernos, reflexionar 

y plantearnos una pregunta más profunda: si queremos que las personas jóvenes se conviertan en agentes de cambio a lo largo de toda su vida, ¿no deberíamos empezar antes?

Comprendimos que existía la oportunidad de introducir la acción climática de una manera apropiada para la edad del alumnado del Programa de la Escuela Primaria (PEP), ayudándole a desarrollar la curiosidad, la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de resolución de problemas mediante desafíos vinculados al mundo real.

Esa conversación se convirtió en la base de la Muestra de Acción Climática de Primaria. 

Construir las bases para el cambio

Desde el principio, nuestro objetivo fue sencillo: queríamos que el alumnado creyera que sus ideas eran importantes.

El alumnado más joven aporta imaginación, curiosidad y optimismo. Suelen mostrar disposición para experimentar, asumir riesgos y probar nuevos enfoques sin preocuparse en exceso por cometer errores.

Queríamos que formularan sus propias preguntas, exploraran cuestiones significativas, colaboraran con otras personas y aprendieran mediante el método de prueba y error. También queríamos que entendieran que los contratiempos forman parte del aprendizaje y que desarrollaran resiliencia mediante la reflexión, la adaptación y la perseverancia.

A medida que la iniciativa fue tomando forma, el alumnado compartió descubrimientos e ideas, creando un auténtico sentido de comunidad y propósito. Participaron en muchos de los procesos de indagación que más adelante encontrarán en la exposición del PEP, pero de una manera auténtica y estimulante.

Construir una comunidad de aprendizaje 

La idea tomó impulso rápidamente.

Poco después de la conferencia, nos pusimos en contacto con Paul Lin para compartir nuestra visión. Su respuesta fue alentadora y nos brindó apoyo, orientación y la libertad necesaria para diseñar una iniciativa adaptada a nuestro contexto.

Nuestro director de primaria y coordinador del PEP, el Sr. Ferris, reconoció de inmediato la conexión con el programa. En conjunto, determinamos que una unidad de indagación sobre el tema “cómo compartimos el planeta” era ideal para fundamentar el trabajo.

A medida que avanzó la planificación, invitamos a otros colegios a participar. El Sr. Ferris presentó la idea en un encuentro de personal de coordinación del PEP de la Gran Área de la Bahía, abriendo la puerta a una colaboración más amplia.

Lo que comenzó como una iniciativa de un único colegio se transformó rápidamente en un proyecto compartido entre varios colegios, unidos por un objetivo común: empoderar al alumnado más joven para que se reconozca como agente de cambio.

Abordar grandes desafíos desde la mirada del alumnado

Para el alumnado del tercer al quinto año, el desafío debía resultar significativo sin llegar a ser abrumador.

En lugar de pedirles que resolvieran el cambio climático en general, les animamos a centrarse en cuestiones específicas, como la contaminación del aire, la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la escasez de agua y los fenómenos meteorológicos extremos.

Los resultados fueron extraordinarios. 

El alumnado abordó desafíos complejos con creatividad, empatía y sentido práctico. Los proyectos incluyeron: 

  • ZIS Safe Signal y ZIS Cyclone Watch, que exploraron formas de proporcionar alertas tempranas antes de que se produzcan fenómenos meteorológicos peligrosos. 
  • ZIS P.I.G., un robot diseñado para eliminar la contaminación de los ríos antes de que llegue al océano. 
  • ZIS FreshFlow, que examinó cómo podrían mantenerse de manera más eficaz los sistemas de desalinización. 
  • ZIS TreeBot, un proyecto que exploró cómo la tecnología podría apoyar la plantación de árboles para mejorar la calidad del aire. 

Los colegios participantes aportaron ideas igualmente inspiradoras, desde iniciativas para mejorar la calidad del aire y ayudar a las comunidades a prepararse ante desastres naturales hasta propuestas de diseño de edificios y sistemas energéticos más sostenibles.

Lo que más nos impresionó fue la mentalidad que había detrás de las ideas. El alumnado se centró de manera constante en las personas a las que podían beneficiar sus soluciones y en la importancia de estas.

Aprender mediante la acción 

A lo largo de la iniciativa, el alumnado desarrolló una amplia variedad de habilidades.

Fortalecieron sus habilidades de investigación al explorar problemas del mundo real y dar sentido a información compleja. Además, mejoraron sus habilidades de colaboración mediante el trabajo en equipo, la consideración de diferentes puntos de vista y la resolución conjunta de problemas.

Desarrollaron la creatividad y el pensamiento crítico a medida que ponían a prueba ideas, elaboraban prototipos y perfeccionaban su razonamiento. También mejoraron su capacidad para comunicar ideas con claridad a distintos públicos.

Quizá lo más importante fue que el alumnado experimentó lo que implica emprender acciones significativas.

En lugar de seguir instrucciones paso a paso, decidieron qué investigar, qué problemas abordar y cómo transformar sus ideas en soluciones. Asimismo, aprendieron que pueden asumir la responsabilidad de su aprendizaje y contribuir de manera positiva, independientemente de su edad.

Una conexión auténtica con el PEP

La Muestra de Acción Climática estaba estrechamente vinculada a la unidad de indagación “cómo compartimos el planeta”.

El alumnado exploró la idea de que el cuidado del medio ambiente es una responsabilidad compartida y comprendió cómo las acciones locales están vinculadas a desafíos de alcance global.

La experiencia también preparó al alumnado para la exposición del PEP. Participaron en procesos de indagación auténticos, desarrollaron habilidades de investigación y comunicación, colaboraron con otras personas y compartieron su aprendizaje con una audiencia más amplia.

En lugar de aprender sobre estos procesos de forma teórica, los pusieron en práctica.

Con vistas al futuro 

El impacto en nuestra comunidad escolar fue significativo. El alumnado desarrolló una mayor confianza y un sentido más sólido de responsabilidad. El personal educativo pudo constatar el valor de vincular la indagación con desafíos del mundo real, y la colaboración entre los colegios se fortaleció gracias a un compromiso compartido con la sostenibilidad y la agencia del alumnado.

No obstante, también hubo desafíos. Tuvimos que presentar las cuestiones relacionadas con el cambio climático de una manera que animara al alumnado más joven a actuar sin llegar a abrumarlo, al tiempo que coordinábamos la participación de distintos colegios, así como los plazos y los proyectos en torno a un propósito común.

Estos desafíos reafirmaron la importancia de mantener la flexibilidad, la inclusividad y el enfoque centrado en el alumnado durante toda la experiencia.

De cara al futuro, esperamos involucrar a más colegios y crear oportunidades para que el alumnado participe tanto de forma presencial como virtual. Cuantas más personas jóvenes incorporemos, más enriquecedor será el aprendizaje.

Ideas clave

1. Recomendamos empezar cuanto antes

El alumnado más joven puede implicarse en desafíos globales complejos cuando el aprendizaje es significativo y adecuado para su edad.

2. La agencia del alumnado es importante

Cuando el alumnado elige las preguntas que desea explorar y las soluciones que va a desarrollar, aumentan su compromiso y su sentido de responsabilidad.

3. La colaboración fortalece el aprendizaje

Trabajar con otros colegios y organizaciones generó oportunidades más enriquecedoras que las que cualquier colegio podría haber creado de manera aislada.

4. La acción climática debe transmitir esperanza

Centrarse en las soluciones, la creatividad y la acción ayuda al alumnado a percibir los desafíos climáticos como oportunidades para generar cambios positivos.

5. Cada estudiante puede ser agente de cambio

Quizá la enseñanza más valiosa fue que las acciones significativas no dependen de la edad. Cuando el alumnado comprende que sus ideas tienen valor, reconoce su capacidad para marcar una diferencia.

La Muestra de Acción Climática de Primaria surgió de una pregunta sencilla sobre cómo inspirar al alumnado más joven. Esta experiencia puso de manifiesto lo que puede lograrse cuando el alumnado cuenta con la confianza, el apoyo y las oportunidades necesarias para transformar su curiosidad en acciones concretas.