Por Everbell Boampong, The Dr Bailey K Ashford School PS 287K, Nueva York (Estados Unidos)
El inicio del año escolar siempre es intenso, y nuestro proceso para convertirnos en Colegio del Mundo del IB ha sido profundamente transformador. De ser el colegio con el rendimiento más bajo del distrito 13, pasamos a ser referentes de la indagación y la mentalidad internacional. Nuestra historia es un testimonio de perseverancia, comunidad y confianza en el potencial de cada niño y niña.
Integración de los valores del IB en el aprendizaje diario
En 2019, nuestros niveles de competencia eran del 9 % en Lengua Inglesa (aprendizaje y uso de la lengua en el ámbito académico en colegios de Estados Unidos) y del 6 % en Matemáticas. Empezamos por construir una base pedagógica sólida, sustentada en la equidad y en expectativas elevadas. El marco del IB nos ayudó a redefinir nuestras prácticas, ya que integramos los atributos del perfil de la comunidad de aprendizaje en las rutinas diarias, los sistemas de intervenciones y apoyos positivos a la conducta, las asambleas generales y la participación de las familias. Esta coherencia transformó nuestra cultura escolar y mejoró el rendimiento académico, la asistencia y el comportamiento.


Empoderar al alumnado mediante la indagación y la innovación
Reestructuramos las sesiones de planificación para incluir observaciones y análisis periódicos de los datos con nuestra coordinadora del IB y responsables del distrito. Estas acciones garantizaron una retroalimentación auténtica y un apoyo específico. Actualmente, nuestro alumnado aborda problemas reales mediante alianzas con las Naciones Unidas y exposiciones de indagación abiertas a toda la comunidad. La indagación se ha convertido en la norma para distintas actividades, desde promover la limpieza de la cafetería escolar hasta diseñar jardines en las azoteas.
Colaboración y celebración en comunidad
Cuando recibimos la autorización del IB, celebramos nuestra perseverancia junto a líderes locales, familias y colaboradores/as de la comunidad. A través de diversos eventos, como los encuentros sobre políticas del IB, los grupos de interés pudieron ayudar a definir las políticas escolares. Gracias a esta responsabilidad compartida, creamos una cultura de confianza y colaboración.
El alumnado explora el aprendizaje digital mediante programación y vuelos de drones, incluso a edades tempranas. Nuestro programa agroindustrial conecta el aprendizaje con desafíos reales como la inseguridad alimentaria, mientras que los programas de artes interpretativas fortalecen la identidad, la confianza y la creatividad. Las estrategias de resiliencia, los valores del IB y el perfil de la comunidad de aprendizaje ofrecen un marco seguro para que el alumnado pueda asumir riesgos creativos.
De cara al futuro, aspiramos a profundizar nuestra colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad de Puerto Rico y crear una plataforma de enseñanza basada en CTIAM y los ODS. Nuestro objetivo es capacitar al alumnado para diseñar soluciones a los desafíos globales de manera colaborativa.

Consejos para otros colegios
A los colegios que están considerando la educación del IB, les recomendamos mantenerse firmes en su porqué. Construyan una comunidad de aprendizaje donde cada niño/a tenga acceso a una enseñanza con mentalidad internacional. El camino exige constancia y pasión, pero no se recorre en soledad.
Ideas clave
- La equidad y las expectativas altas son la base de toda transformación.
- Integrar los valores del IB en las rutinas diarias fortalece la cultura escolar.
- El aprendizaje basado en la indagación capacita al alumnado para resolver problemas reales.
- Las asociaciones comunitarias y la opinión de los grupos de interés son esenciales.
- Los programas creativos y técnicos refuerzan la participación y la identidad del alumnado.
- El compromiso con la visión es imprescindible. La educación del IB es un camino que vale la pena recorrer.
