La importancia de los aportes de estudiantes en el diseño de los cursos de Latín y Griego Clásico

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Por Edoardo, Kiesse, and Milly

Las lenguas clásicas pueden parecer, en ocasiones, asignaturas pertenecientes únicamente al pasado. Sin embargo, su estudio aporta mucho al alumnado: fortalece las destrezas lingüísticas, ayuda a comprender la literatura y la cultura, y desarrolla sólidas habilidades de pensamiento, como el análisis y la interpretación. Aunque el término lenguas clásicas suele abarcar un conjunto más amplio de tradiciones lingüísticas y culturales, en el contexto del Programa del Diploma (PD) se refiere específicamente al latín y al griego clásico.

Involucrar a estudiantes en las conversaciones sobre el currículo ayuda a que los textos antiguos resulten pertinentes para el alumnado actual. En 2025, tras un proceso de selección competitivo, quienes escribimos este artículo (estudiantes universitarios/as de filología clásica) recibimos la invitación a participar en un proyecto de diseño curricular del PD centrado en el futuro de las asignaturas de Latín y Griego Clásico. Colaboramos con docentes, equipos examinadores y responsables de currículo para seleccionar un nuevo conjunto de textos para los cursos. Compartimos nuestra experiencia como estudiantes que se enfrentan a estos textos en la actualidad y explicamos qué aspectos hacen que las disciplinas clásicas sean significativas e interesantes.

De estudiantes a colaboradores

Hasta hace poco, nuestra relación con el latín y el griego se limitaba principalmente a nuestra perspectiva como estudiantes. Contábamos con docentes y mentores/as que nos brindaban apoyo, y también habíamos realizado actividades de tutoría y enseñanza. Sin embargo, la colaboración solía consistir en aprender del profesorado o en enseñar a otros/as estudiantes.

Este proyecto fue diferente. Trabajamos junto con personal docente y examinador como integrantes de un mismo equipo con un objetivo común. Nuestras opiniones fueron tomadas en serio y consideradas al mismo nivel que las de profesionales de la educación con amplia experiencia. Se nos pidió que explicáramos nuestro razonamiento, respondiéramos a las observaciones críticas y perfeccionáramos nuestras ideas mediante el diálogo.

Por qué la perspectiva estudiantil marca la diferencia

Los/as estudiantes suelen tener una buena intuición sobre aquello que puede despertar el interés del alumnado. Cuando se lee un texto por primera vez, se perciben detalles y momentos que llaman la atención de inmediato, a veces distintos de los rasgos que suelen destacarse en la enseñanza tradicional.

La mejor parte del proceso fue comparar nuestra experiencia directa de lectura con las interpretaciones que el profesorado había desarrollado a lo largo de los años y dialogar abiertamente sobre las diferencias. Por ejemplo, las conversaciones en torno al tema de la guerra y el modo en que este puede resonar en la juventud actual nos parecieron especialmente importantes.

Aprender compartiendo textos

Una de las mayores satisfacciones del estudio de las disciplinas clásicas siempre ha sido compartir lo aprendido con otras personas. Antes de colaborar con el IB, impartíamos clases privadas de estudios clásicos. Una de las autoras de este artículo incluso participó en la redacción de un libro de texto de latín sobre Virgilio.

Algunos de los mejores momentos que ofrecen los textos antiguos surgen al comentarlos con personas que los leen por primera vez. Al pensar en la juventud de la década de 2030, creemos que plantearán preguntas diferentes, y esas perspectivas renovadas pueden revelar significados que quizás pasaríamos por alto por nuestra cuenta. Ese sentimiento de descubrimiento compartido fue una de las principales razones por las que nos entusiasmó participar.

Durante la selección de textos, nos inclinamos por pasajes que nos desafiaron o sorprendieron la primera vez que los leímos y que siguen haciéndolo cada vez que volvemos a ellos. También valoramos aquellos fragmentos que resultan especialmente interesantes desde el punto de vista lingüístico, ya que el alumnado puede aprender mucho de la gramática y del análisis detallado que estos fragmentos exigen.

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El griego y el latín: mucho más que asignaturas escolares

En nuestra opinión, el griego y el latín son mucho más que disciplinas académicas. Los textos antiguos nos abren las puertas a mundos enteros y nos invitan a reflexionar sobre el nuestro. No se limitan a transmitirnos “valores” fijos, sino que nos ayudan a comprender las creencias en su contexto y a reconocer qué elementos han perdurado a lo largo del tiempo y cuáles han cambiado. Las ideas sobre la amistad, la política, el amor y el poder siguen siendo extraordinariamente pertinentes, mientras que otros aspectos nos recuerdan cuán diferentes eran aquellas sociedades. Cuanto más leemos a estos autores/as, más percibimos la permanencia de ciertos rasgos de la naturaleza humana. Tucídides sostenía que su obra seguiría siendo pertinente mientras la naturaleza humana se mantuviera igual, y esa es una de las razones por las que continúa leyéndose en la actualidad.

Hacer que los estudios clásicos resulten interesantes para las nuevas generaciones

Los textos clásicos, al igual que la música clásica, a veces se perciben como difíciles de abordar. Sin embargo, el problema suele ser no el material en sí, sino la manera en que se presenta. La literatura griega y latina no es únicamente seria o trágica; también puede ser lúdica, humorística, irónica y sorprendente.

Este es el motivo por el cual, durante las conversaciones sobre la nueva selección de textos, defendimos la importancia de la diversidad. Junto a autores fundamentales como Homero y Virgilio, apoyamos también la inclusión de textos menos conocidos o de tono más ligero. La literatura griega, en particular, contiene un humor agudo e incisivo que muchos alumnos/as disfrutan. Mostrar toda la amplitud emocional de estas obras puede ayudar al alumnado a conectar con las lenguas clásicas, en lugar de limitarse a analizarlas.

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Por qué las lenguas clásicas continúan siendo importantes

La lengua configura el modo en que las sociedades piensan, registran su historia y expresan aquello que consideran importante. Para comprender una cultura en profundidad, es necesario comprender su lengua. Estudiar la base de culturas con una larga trayectoria histórica también nos ayuda a entender por qué ciertos aspectos del mundo actual funcionan como lo hacen.

El estudio del latín y el griego clásico permite al alumnado acercarse directamente a textos fundacionales de la literatura occidental, sin depender de las interpretaciones de otras personas. Esto favorece una reflexión más profunda y crítica sobre ideas que siguen influyendo en la política, la literatura, la filosofía y el derecho.

Además del conocimiento cultural, el aprendizaje del latín y el griego clásico ayuda a desarrollar habilidades muy útiles. La precisión gramatical que exigen fomenta la atención minuciosa al detalle y un análisis riguroso, y también puede proporcionar una base sólida para el aprendizaje de otras lenguas.

Conectar al alumnado de distintos países y culturas

El latín y el griego clásico pueden conectar a estudiantes de diferentes culturas porque no pertenecen de forma directa a ninguna nación moderna concreta. Al tratarse de lenguas “muertas”, también pueden situar al alumnado en condiciones más igualitarias, independientemente de su nacionalidad o procedencia.

En todo el mundo, quienes cursan las asignaturas de Latín y Griego Clásico del PD leen muchos de los mismos textos, mitos y voces históricas. Con frecuencia reflexionan sobre cuestiones similares relacionadas con el amor, la identidad, el poder, la moralidad y la responsabilidad. Esta experiencia compartida favorece el diálogo entre fronteras y encaja plenamente con el énfasis que pone el IB en el entendimiento intercultural.

Aportar nuestra opinión y contribuir a forjar el futuro

Nos resultó muy enriquecedor y formativo participar en un proceso en el que nuestra opinión como estudiantes influyó de manera auténtica en las decisiones sobre el currículo. Nuestras ideas fueron escuchadas, pero también cuestionadas; en ocasiones desafiadas y perfeccionadas, y eso fue lo que hizo que la experiencia resultara tan valiosa.

También terminamos el proyecto con la convicción de que las perspectivas de las generaciones más jóvenes pueden aportar nuevas prioridades a textos muy antiguos. La selección final de textos busca equilibrar las sensibilidades actuales con los contextos históricos, respetando la tradición y, al mismo tiempo, respondiendo a las necesidades del alumnado futuro.

¿Le interesa contribuir a forjar el futuro del IB?

Nuestro consejo es sencillo: hágalo. Ya sea que haya estudiado un programa del IB o un currículo diferente, probablemente recuerde lo que le habría gustado modificar o desarrollar. Involucrarse le brinda una oportunidad real de representar esas perspectivas con la ventaja que ofrece la experiencia acumulada, así como de reflexionar de manera constructiva sobre cómo mejorar un curso del PD para el alumnado futuro.

En el IB, cada generación de estudiantes y profesionales de la educación puede contribuir a perfeccionar el currículo para quienes vendrán después. El impacto es real: los aportes recibidos pueden influir directamente en la experiencia del alumnado con el currículo. Además, el énfasis del IB en el entendimiento intercultural y el pensamiento crítico hace que este trabajo tenga un propósito claro.

Si tiene opiniones sólidas sobre un currículo, ya sea como estudiante o como docente, participar en futuros procesos de cambio del IB constituye una forma práctica de garantizar que esas ideas sean escuchadas y de mejorar la experiencia de la próxima generación.

Ideas clave

  1. El estudio del latín y el griego clásico no se limita al pasado, sino que ayuda al alumnado a reflexionar críticamente sobre la cultura, la lengua y las ideas que siguen configurando la vida contemporánea.
  2. Los aportes de estudiantes pueden hacer que las decisiones acerca del currículo sean más pertinentes, ya que identifican mejor aquello que resulta más interesante para quienes leen los textos por primera vez.
  3. Una colaboración genuina ayuda a los/as estudiantes a desarrollar confianza, claridad de pensamiento e ideas más sólidas mediante el debate y el intercambio de opiniones.
  4. Las lenguas clásicas pueden unir al alumnado de distintos países, ya que los textos compartidos generan conversaciones más allá de las fronteras y los diferentes contextos.
  5. La variedad emocional y temática, incluidos los pasajes más ligeros, humorísticos o menos conocidos, puede hacer que el latín y el griego clásico resulten más accesibles